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MIMI HARAPOSITA.

Bienvenidos a mi taller, hogar de duendes, hadas y muñecas de trapo creadas para soñar.


lunes, 13 de abril de 2026

PUMUKI, ANAGA, EL TEIDE Y YO (PUMUCKL, ANAGA, TEIDE AND I)



No recuerdo exactamente cuando salió de mis manos mi Pumuki. 
Creo que fue en febrero del 2015, si no me equivoco, cuando llegó esta revolución de pelo naranja a mi taller y volvió mi vida patas arriba con sus travesuras.
Una excusa perfecta para hacer trastadas y sentirme como una niña otra vez.
Sin darme cuenta se transformó en una parte importante de mi vida.
 Un muñequito que me acompañaría en mis aventuras, en mi taller, en mis cursos, en mis viajes...hasta tal punto que una vez soñé que Pumuki lloraba porque no lo iba a llevar conmigo en uno de mis viajes por trabajo a Granada. 
Desde entonces va donde yo voy y punto.
Lo considero "mi niño pequeñito" y para mi tiene vida 
(aunque como algún día me hable me da un parraque!).
Con los años quise que no estuviera siempre solo, como yo lo estaba, así que me propuse hacerle una compañera de vida.
Recuerdo sacar fotos durante el proceso. 
No sé a quién le hacía más ilusión si a él o a mi. 
Yo estaba indecisa en el nombre que le iba a poner pero Pumuki no tuvo dudas:
ANAGA.
Cuando le pregunté por qué la llamaría así me dijo:
 "porque es lo más bonito que he visto nunca".
Para los que no conozcan mi isla, Tenerife, hay una zona de la isla que es preciosa, donde hay senderos mágicos, ancestrales, donde el tiempo parece haberse detenido, donde la laurisilva cubre las cumbres y llena los montes que parecen salidos de cuentos de hadas...se llama Anaga.  


Sin embargo no fue a esa zona de la isla a donde los llevé la primera vez que salimos los tres juntos. 
Fue a ver al 
TEIDE. 
Concretamente a mi rincón favorito:
AYESA.
Recuerdo que ese nombre también rondó mi cabeza para ponérselo a la muñequita porque cada vez que lo decía sentía que volvía a ese lugar en el que era feliz.


Y ese fue el principio de muchos pateos con ellos dos a cuestas en mi mochila.
Hemos estado en muchos lugares de la isla. Con frío o con calor. Siempre con una sonrisa cada vez que los sacaba de su bolsita y los colocaba para una foto.
Han conocido a mucha gente y hay mucha gente que me ha reconocido a mi por verme con ellos. Personas que me siguen en mi cuenta de instagram de pateos y que reconocían esos pelos naranjas todos locos que me acompañan jijiji.


He aquí las típicas fotos de postureo tocando el pico del Teide con la mano...


Esta foto es en el norte, no recuerdo bien donde...


En el sur....




Y no solo hemos vivido aventuras en Tenerife...
¡Holanda es el lugar más lejano al que hemos llegado! Allí nos esperaba otro pelirrojo jijiji así que éramos tres pelirrojos y yo en los Países Bajos.




 Desde que llegó Anaga a la vida de Pumuki nunca se han separado. 
 





Si el camino se hace duro, si hay que escalar, trepar, saltar...Pumuki siempre le echa una mano a Anaga.
 Nunca la deja atrás, siempre está pendiente de ella.


Y ella siempre le da abracitos y le sacude los zisquitos del pelo. Y también tira de él cuando está cansado para que no deje de andar.
 

Y es que igual que "su madre", estos pelirrojitos han salido aventureros, curiosos, caminantes... 

  
La culpa es mía por contarles todos los cielos de colores que he visto, las puestas de sol, los atardeceres y amaneceres, las cascadas de agua en los barrancos, los charquitos del mar, las estrellas fugaces, la luna, las flores, los pajaritos, los escarabajos, las mariquitas, la nieve, la arena...




Los parajes que parecen salidos de películas ambientadas en Marte... 


Pero en realidad es la zona de escalada del Parque Nacional del Teide,
 se llama la Cañada de "El Capricho".


Y sí, hemos pasado frío allá arriba, "pelete" como decimos aquí...


Y mucho calor allá abajo en el sur de la isla...


Aquí estuvimos en los restos de lo que fue el primer observatorio del cielo del Parque Nacional del Teide, 
¡ni que poco alto subimos!


Pero la altura, ni el frío o el calor nunca nos importaron si la recompensa era ver un atardecer como éste...







Y aunque hay días en los que no se puede salir de casa
 (yo llevo 4 meses sin poder caminar) 
también nos divertimos en casa. 
Nos sacamos fotos graciosas, leemos, oímos música, bailamos...


Si es que no puedo con él...
¿Qué voy a hacer con este trasto?
 jijiji


















Esta foto es de cuando Pumuki le explicó a Anaga que él fue famoso una vez y tuvo su propia serie en televisión. Incluso salía en álbumes de cromos junto con otros personajes famosos de la época.


Anaga flipaba con las historias de cuando Pumuki era actor.



Y como siempre la mejor época del año para Pumuki y Anaga es navidad, cuando ellos se sienten más queridos, más presentes, cuando se les permite soñar y creer en la magia más que nunca.
Ahí es cuando yo me siento niña de nuevo, cuando mi imaginación se dispara y me da alas para volar.
En navidad es cuando por fin en el taller estamos tres pelirrojos y yo.
Nos vemos pronto.
Un besito,
Mimi.

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