¿Hola?...
¿hay alguien ahí?...
No sé cómo he terminado frente a mi ordenador, entrando a mi blog y pensando: voy a escribir algo en él aunque no recuerdo ni cómo se hace una entrada.
Y aquí estoy, pero no sé si hay todavía personas al otro lado. El mundo ha cambiado tanto desde 2019, cuando publiqué por última vez, que no sé si aún los blogs tienen alcance. Ahora todo es instagram, hasta en eso estoy obsoleta, es tiktok no instagram lo que se lleva ¿no?...no lo sé, sólo sé que me he cansado de ver series y películas en casa, de "no hacer nada" y hoy me ha dado por recordar cuando yo hacía contenido para mi blog de muñecas. Yo creaba, no me limitaba a ver y ya. Reconozco que paso horas en pinterest soñando con todo lo que haré y no hago nada. Yo recuerdo partir de cero con una muñeca , o varias , y terminar montándome un escenario y contando una historia a modo de cuento de cómo esa muñequita había llegado a mi vida. Recuerdo preparar todo para sacar las fotos perfectas, según mi criterio claro. ¿Saben lo que más echo de menos? Ese mundo, mi mundo. Es decir, el mundo que era capaz de crear alejado del mundo real que me rodeaba. Era capaz de ser feliz con lo poquito que era capaz de crear, con compartirlo y la ilusión que me generaba pensar en mi próximo proyecto de muñequería.
Ainsss...me estoy poniendo melancólica. Fue maravilloso poder alcanzar el sueño de hacer muñecas propias, mis diseños y poder ir lejos, muy lejos de mi casa a enseñar a muchas personas a hacerlas conmigo. Nunca pensé que tantas personas siguieran mi trabajo y quisieran venir a clases conmigo. Creo que ni aún me lo creo, es como si hubiese sido un sueño precioso. Pero no, ¿saben por qué sé que no fue un sueño? por las personas que conocí en ese sueño y que aún forman parte de mi vida.
Ana María es para mi una de las personas más maravillosas que he conocido gracias a mis muñecas. Y con Ana María toda su familia y compis de costura que fueron mis alumnas y compis mías luego. Las echo de menos. La distancia hace que las realidades se separen entre Granada y Tenerife. Hace años no dejaba de pensar en mudarme a Granada: "¡me mudo a Granada!", pensaba cuando toda mi felicidad estaba allí. Porque allí estaba Ana María, su familia, los compis de costura... y también estaba Inma...No nos hubiésemos conocido así si no hubiese sido por Inma. Ella apostó por mi y por mi trabajo de muñequería como nadie lo había hecho. Y sé que Ana María, que sentía locura por mis muñecas, animaba a Inma a que me llevara a Granada para coser con ellas. Nunca olvidaré la llamada que las dos me hicieron después de aquellos 9 meses que pasé sin poder coser. Era tanto lo que mi cabeza y manos retenían que en un mes creé a mi Mary Poppins, al duendecillo, a la niña vestida de reno, el bastidor de Mary, el ángel del columpio...no sé...porque fue tanto que no recuerdo todo lo que hice y cómo lo hice. Sé que me levantaba a las 6:30 de la mañana porque me despertaba pensando en lo que tenía que hacerle a las muñecas, mi cerebro no paraba incluso durmiendo...y recuerdo ese mes y esos cursos como los más maravillosos de mi vida.
He tenido que parar y respirar profundo.
Al poco tiempo de que Inma falleciera me vino a ver en un sueño. La vi de pie con su delantal azul, con sus gafas de pasta, con su melena rubia y con un montón de telas sobre una mesa enorme, me quedé mirándola sorprendida, ella me miró y me dijo: "yo voy a seguir cosiendo vaya donde vaya" y me desperté. Aún guardo sus audios de voz, no sé si es bueno o malo hacerlo pero los guardo, y reconozco que alguna vez los he puesto para oír su voz. Ella dándome ánimos a mi...de locos...
Respiro de nuevo, más profundo aún, no quiero llorar, no quiero llorar...
Llevo 4 meses sin poder andar. Mi cabeza está dándome mucha caña, día tras día, respiro profundo.
No puedo andar pero tampoco he podido estar sentada cómodamente mucho rato así que nada de coser.
Pero ¿saben qué? desde que pude me puse a bordar de nuevo punto de cruz. Mil años hacía que no bordaba a punto de cruz y eso me trajo alegría e ilusión. Recordar mis años trabajando en la tienda especializada en punto de cruz y luego en una mercería. Todos los cuadros que bordé, las miles de revistas, leaflets, kits...ainssss Mirabilia!!!. Recuperé mis "mirabilias" y mis patrones de nativos americanos, de lobos...recordar esas sensaciones , las que tenía cuando compraba esos kits, los patrones, los hilos me reconfortaba el alma. Terminé un cuadro que tenía empezado desde el 2018 creo, una nativa americana con su bebé en brazos..y luego seguí con un Mirabilia de Navidad que no estoy segura de si lo empecé en 2014...total que volví a bordar después de mil años y fui feliz, me hizo feliz, me sentía que hacía algo, aunque siempre me ronde la pregunta de:"¿para qué?", me respondía a mi misma: pues para mí, para sentirme así, porque me hace feliz bordar.
Perooooo....ya puedo sentarme y estar más cómoda y ya puedo ponerme en la máquina de coser!!!!! Yupiiii!!!!es que soy una niña chica feliz con una máquina de coser. Así es que estoy intentando volver a aquel mundo que me creé a mi misma para protegerme del ruido del mundo de alrededor. Quiero volver por mi, ante todo, para mi y poco a poco. Les estoy haciendo unas muñequitas de unos paneles que llevaban la tira de años guardados en mi armario de telas, a las dos niñas de una de mis mejores amigas, que son como mis sobrinillas. Y aunque lo que hace años lo hacía en un abrir y cerrar de ojos ahora lo hago en una semana, estoy haciéndolas, sigo cosiendo, lo importante es no parar de hacer las cosas que nos hacen felices, aunque sea a ratitos, benditos ratitos. Por cierto, es verdad que no hace tanto tiempo hice dos muñequitas para mi, Mía y Mélani. Esas sí que son mis niñas jijiji.
Nunca he soñado que volvía a hacer muñecas porque nunca pensé que no podría volver a hacerlas. No es como el caminar. Sé que yo cuando quiera haré muñecas. Caminar, por ahora, no es cuando yo quiera.
Sigo sin saber si hay alguien ahí, pero quiero que sepan que yo aún sigo aquí.
Gracias por leerme si has llegado hasta aquí.
Un abrazo y un besito.
Mimi.



