
Había una vez dos ratoncitos que, cansados de pasar el invierno en el frío del monte, caminaron durante días para llegar a una casita rústica donde el calorcito de una chimenea los hacía soñar con unas navidades más cálidas y agradables...

Cuando llegaron a la casita entraron por un taller de costura, donde muchos muñequitos los acogieron rápidamente...la dueña del taller les dió mucho cariño y el dueño de la casa los llamó
Peluso y Pelusa.

Estos ratoncitos eran muy trabajadores. Desde que repusieron fuerzas después del largo viaje, se pusieron manos a la obra para arreglar un rinconcito del taller y convertirlo en su pequeño hogar.

Tenían su cocinita para hacer galletitas y té con miel...

Tenían su máquina de coser para hacerse la ropita y también para ayudar a la dueña del taller con los retoques de última hora de las piezas más chiquititas de las ropitas de sus muñecas...

Como agradecimiento a su ayuda con las tareas de costura les hicieron unas fotos para mandárselas a sus familiares más lejanos para felicitarles las navidades.

Estaban muy contentos de poder pasar las fiestas al calorcito de la cocinita y de poder invitar a sus amiguitos del monte a cenar el día de Noche Buena...
Peluso no podía dejar de contar las horas que faltanban para que llegara ese día...mientras
Pelusa busca cositas con las que adornar la casita...

Sin que ellos lo supieran enviaron sus fotos de felicitación a sus parientes
¡¡¡¡ y ya les han llegado!!!!

Parece que después de todo no vamos a ser sólo
Javi y yo los que vamos a celebrar las fiestas en
Villa Rústica....
¡¡¡¡ya parece que es navidad!!!!
¡¡¡¡¡Un beso y felices fiestas para todos!!!!!
Peluso, Pelusa, Javi y Mimi.